Tuesday, August 3, 2010

Bureaucrats respond to an emergency

Mariel and I came to Bonn last week to see what a bureaucracy in crisis looks like. The bureaucracy in question is the Clean Development Mechanism, the UN agency in charge of awarding carbon credits to projects in developing countries. At the Executive Board meeting, Christiana Figueres, the new head of the UNFCCC told them very bluntly that the CDM had to reform or wither away. Open the spigots, she said – increase the flow of credits by orders of magnitude – or face irrelevance.

Yet the CDM is facing another crisis, of equal magnitude, pushing it in the other direction. In a lengthy and detailed expose, the NGO CDM Watch has revealed that a particular class of projects – HFC destruction – is receiving credits without actually reducing emissions. This particular class of projects is responsible for more than half of all CDM credits issued to date. This crisis threatens much more than the existence of the institution – it threatens to undermine the whole, precarious structure of the global emissions controls.

Under the Kyoto Protocol, developed countries are obliged to reduce their emissions, albeit not very much. For those countries that find even slight reductions inconvenient, they have the option of buying offset credits through the CDM. These offset credits supposedly represent emissions reductions in developing countries, which are not obliged to reduce their emissions. But if these credits are spurious – if they don’t represent real reductions, such as in the case of the HFC credits – then, effectively, there is no cap on global emissions.

This might explain the news in 2010: heat waves, droughts, extreme flooding, crop failure. The institution responsible for putting the brakes on greenhouse gas emissions is not even using the weak tools that it has at hand.

So the CDM is caught between two crises – political pressure to issue ever increasing numbers of credits and the reality that it cannot manage even the current levels. So how did the bureaucracy react? By referring the matter to a committee, of course. At some undetermined date in the future, we may get another exciting installment of watching bureaucracies fiddle while the world burns.

Traducción Español:

Los burócratas responden a una emergencia

Mariel y yo llegamos a Bonn la semana pasada para ver lo que una burocracia en crisis parece. La burocracia en cuestión es el Mecanismo de Desarrollo Limpio, la agencia de la ONU a cargo de la concesión de créditos de carbono a proyectos en países en desarrollo. En la reunión del Consejo Ejecutivo, Christiana Figueres, la nueva cabeza de la CMNUCC les dijo muy claramente que el MDL tendría que reformarse o se extenuará. Abran los grifos, dijo – aumenten el flujo de créditos por órdenes de magnitud – o enfrenten intrascendencia.

Sin embargo, el MDL se enfrenta a otra crisis, de igual magnitud, empujándola en otra dirección. En una exposición prolongada y detallada, la ONG CDM Watch ha revelado que una clase particular de proyectos – destrucción de HFC – está recibiendo créditos sin estar reduciendo emisiones realmente. Esta clase particular de proyectos es responsable por más de la mitad de todos los créditos del MDL emitidos hasta la fecha. Esta crisis es más amenazante que la existencia de la institución – amenaza con socavar toda la precaria estructura de los controles de emisiones globales.

Bajo el Protocolo de Kyoto, los países desarrollados están obligados a reducir sus emisiones, aunque no mucho. Para esos países que encuentran inconvenientes incluso las reducciones leves, tienen la opción de comprar créditos de compensación a través del MDL. Estos créditos de compensación supuestamente representan reducciones de emisiones en países en desarrollo, que no están obligados a reducir sus emisiones. Pero si estos créditos son ineficaces – si no representan reducciones reales, como en el caso de los créditos HFC – entonces, efectivamente, no hay tope en las emisiones globales.

Esto podría explicar las noticias del 2010: olas de calor, sequías, inundaciones extremas, pérdida de cosechas. La institución responsable de poner el freno a las emisiones de gases de efecto invernadero ni siquiera está usando las débiles herramientas que tiene a la mano.

Entonces el MDL está atrapado entre dos crisis – presión política para emitir un número cada vez mayor de créditos y la realidad de que no puede manejar, incluso los niveles actuales. Entonces, ¿cómo reaccionó la burocracia? En remitir el asunto a un comité, por supuesto. En algún momento indeterminado del futuro, podríamos obtener otro emocionante episodio para ver a las burocracias perder el tiempo mientras el mundo arde.

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